Un sensor que miente cuesta más que uno que falla: la calibración de instrumentos somo gestión de riesgo

Un sensor que miente cuesta más que uno que falla: por qué la calibración de instrumentos es gestión de riesgo en plantas mineras.

Un sensor de presión mal calibrado que indica 50 bar cuando hay 70 bar no es un dato incorrecto — es una decisión operativa incorrecta tomada con información falsa. En plantas mineras, los instrumentos de proceso son los ojos del sistema de control: si mienten, el proceso falla.

La calibración de instrumentos de proceso — transmisores de presión, temperatura, flujo y nivel; válvulas de control; analizadores de proceso — es el procedimiento que verifica y ajusta la respuesta de cada instrumento para que corresponda al valor real de la variable que mide. Es un proceso técnico que requiere instrumentación patrón con trazabilidad metrológica y personal con competencia en instrumentación industrial.

En plantas concentradoras, la calibración de los instrumentos de flotación, molienda y clasificación impacta directamente en la recuperación metalúrgica. Un error de calibración en los flujómetros de reactivos puede traducirse en variaciones de ley de concentrado que cuestan millones en reprocesos o pérdidas de metal. En sistemas de transporte de pulpa, una mala calibración de presostatos puede derivar en fallas de tuberías por operación fuera de rango.

La frecuencia de calibración depende del tipo de instrumento, las condiciones de proceso y los requisitos de la norma aplicable. En procesos bajo certificación ISO, los intervalos de calibración deben estar documentados y los certificados de calibración disponibles para auditoría.

Una inspección técnica MEP que incluye verificación del estado de la instrumentación de proceso es más completa que una que solo revisa las instalaciones físicas. Los instrumentos son parte del sistema — y un sistema bien mantenido con instrumentación mal calibrada sigue siendo un sistema con riesgo.

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