
Los motores eléctricos de alta tensión son activos críticos en minería, plantas de proceso y generación eléctrica. Un motor de 500 kW en una planta concentradora o un ventilador principal de mina no tiene reemplazo inmediato — y cuando falla, detiene procesos completos. La inspección técnica de estos equipos no es opcional: es parte de la gestión de riesgo operacional.
Una inspección técnica completa de motores eléctricos de alta tensión combina tres herramientas complementarias.
La termografía infrarroja permite detectar puntos calientes en conexiones, bobinados y carcasa sin detener el equipo. Un motor con problemas de ventilación, desequilibrio de fases o deterioro de aislamiento genera calor localizado que la cámara termográfica identifica con precisión.
El análisis de corriente — mediante pinzas amperimétricas de precisión — permite detectar asimetrías entre fases, sobrecarga, problemas en el rotor y condición de los devanados en operación. Las variaciones de corriente entre fases superiores al 2% son señal de alerta.
Las pruebas de aislamiento — medición de resistencia de aislamiento y el índice de polarización — evalúan el estado del aislamiento de los bobinados. En motores de alta tensión, el deterioro del aislamiento es la causa más frecuente de falla a tierra, y su detección temprana permite programar rebobinado preventivo antes de un cortocircuito.
En faenas mineras bajo DS 132 y DS 10, los motores en zonas clasificadas deben tener certificación ATEX/Ex y ser inspeccionados con protocolos específicos. El registro de cada inspección forma parte de la documentación requerida por SERNAGEOMIN.


